Un año más me tomó hoy por la cintura y se hizo patente la edad al momento en que los adolescentes del CARA después de su: Estas son las mañanitas… me dijeron ¿Cuántos, doctora?
Y yo: Cuantos creen?, y todos expresaron su pronóstico como si fuera la pregunta de sexo cromosómico, hormonal o gonadal. La mayoría le atinaron, seguro los que recordaron mi edad previa cuando alguna vez se las mencioné. Pero sentí de repente una adultez extrema cuando vi sus caritas de 10, 12 y 16 años con sonrisas, sus voces que están transformándose, también. Su mente. Sus pronunciaciones nuevas de Masturbación, Eyaculación, ja! Y demás cosas enseñadas en sus clases de cada miércoles.
El radio del imss en el canal La chiva, tocó por la mañana: Pero sin prisas que a las misas de requiem nunca fui aficionado, el traje de madera que estrenaré, no está siquiera plantado. El cura que ha de darme la extremaunción no es todavía monaguillo… Y se acabó y yo dije: Gracias.
Fui interrumpida en mi cabilación sobre la edad por la ansiedad que me generaba el obtener Por Fin mi número Consecutivo de depósito que quedaron mis padres en enviarme En cuanto llegaran a Culiacán, pasaban la ocho de la noche y nada. Dije, será cuando terminen las noticias de López-Doriga cuando se decidan a abrir el mail, así que entré al msn, y la primer citadino de confianza que encontré (Raúl salió sorteado) le dije que llamara a mi casa para preguntar el número tal y pudiera proceder a la inscripción al examen nacional, que ya tiene fecha, que ya tengo folio, que ya tengo miedo. Ja!
Enfer, me llamaría Azucena en caso de que hubiera sido ella la sorteada en el msn, pero no estaba. Total que ya puedo proseguir con mi vida habitual de estos días sin el pendiente ese.
Recibí las felicitaciones esperadas más otras sorpresivas. Bien, no me quejo de lo que suceda este día desde que tenía nueve años que fue mi último cumpleaños de La mala suerte. Un día antes al transportarnos en camión a la casa, mi madre olvidó mi mochila en el respaldo y al día siguiente me percaté de lo sucedio y empecé a llorar. A media mañana (porque ese año tomaba clases por la tarde) un primo mio llamó para decir que en una radiodifusora tenían la mochila de la niña Dulce Susana y que llamara a unos teléfonos porque me la entragarían. Yo no lo podía creer, y de hecho ahora me parece que ocurrió en el país de nunca jamás. Antes de colgar mi primo dijo: Insiste, Susana, porque es un teléfono del radio y casi siempre está ocupado. Efectivamente tardé en hacer entrar la llamada cuando por fin, Niña qué traías en la mochila? Y yo dije: Libros de cuarto año, una bolsita roja con dinero, jaaa! ( debieron ser 4,000 pesos de antes), y me seguían preguntando cosas claves según para determinar que verdaderamente yo era Yo. Me creyeron hasta que empecé a llorar, Sí, niña, te creemos, te vamos a mandar la mochila en el mismo camión que la perdiste, el número 13 de la ruta Zapata panteón, va a pasar a las 12.10 por allá. Y yo dije: Bueno. Me fui con tiempo a la parada del camión y esperé sentada en una boardilla que llegara el presunto camión. Llegó, hice la parada y le dije al chofer: Soy la niña de la mochila. Se quedó con cara de no entender nada y se fue porque iba Tronado. No había avanzado ni media cuadra cuando un Garbanzo pelón se baja corriendo y me entrega mi mochila negra. Me fui a casa con una sensación extraña, mi mamá estaba trabajando, y yo había recuperado mi mochila.
Me sorprendí tanto el otro día que recordé este suceso de mi vida que siento irrepetible en la actualidad de la ciudad donde las mochilas son hurtadas con la esperanza de encontrar una lap dentro y las cosas íntimas pueden perderse.
Bueno, hoy A mis cuarenta y diez fue la felicitación más original que recibí. Pero todas apreciadas de cualquier manera. Un año más, qué espero de ti, bendito. Qué esperas de mí.