Un año más me tomó hoy por la cintura y se hizo patente la edad al momento en que los adolescentes del CARA después de su: Estas son las mañanitas… me dijeron ¿Cuántos, doctora?

Y yo: Cuantos creen?, y todos expresaron su pronóstico como si fuera la pregunta de sexo cromosómico, hormonal o gonadal. La mayoría le atinaron, seguro los que recordaron mi edad previa cuando alguna vez se las mencioné. Pero sentí de repente una adultez extrema cuando vi sus caritas de 10, 12 y 16 años con sonrisas, sus voces que están transformándose, también. Su mente. Sus pronunciaciones nuevas de Masturbación, Eyaculación, ja! Y demás cosas enseñadas en sus clases de cada miércoles. 

El radio del imss en el canal La chiva, tocó por la mañana: Pero sin prisas que a las misas de requiem nunca fui aficionado, el traje de madera que estrenaré, no está siquiera plantado. El cura que ha de darme la extremaunción no es todavía monaguillo… Y se acabó y yo dije: Gracias.     

Fui interrumpida en mi cabilación sobre la edad por la ansiedad que me generaba el obtener Por Fin mi número Consecutivo de depósito que quedaron mis padres en enviarme En cuanto llegaran a Culiacán, pasaban la ocho de la noche y nada. Dije, será cuando terminen las noticias de López-Doriga cuando se decidan a abrir el mail, así que entré al msn, y la primer citadino de confianza que encontré (Raúl salió sorteado) le dije que llamara a mi casa para preguntar el número tal y pudiera proceder a la inscripción al examen nacional, que ya tiene fecha, que ya tengo folio, que ya tengo miedo. Ja!

Enfer, me llamaría Azucena en caso de que hubiera sido ella la sorteada en el msn, pero no estaba. Total que ya puedo proseguir con mi vida habitual de estos días sin el pendiente ese.

Recibí las felicitaciones esperadas más otras sorpresivas. Bien, no me quejo de lo que suceda este día desde que tenía nueve años que fue mi último cumpleaños de La mala suerte. Un día antes al transportarnos en camión a la casa, mi madre olvidó mi mochila en el respaldo y al día siguiente me percaté de lo sucedio y empecé a llorar. A media mañana (porque ese año tomaba clases por la tarde) un primo mio llamó para decir que en una radiodifusora tenían la mochila de la niña Dulce Susana y que llamara a unos teléfonos porque me la entragarían. Yo no lo podía creer, y de hecho ahora me parece que ocurrió en el país de nunca jamás. Antes de colgar mi primo dijo: Insiste, Susana, porque es un teléfono del radio y casi siempre está ocupado. Efectivamente tardé en hacer entrar la llamada cuando por fin, Niña qué traías en la mochila? Y yo dije: Libros de cuarto año, una bolsita roja con dinero, jaaa! ( debieron ser 4,000 pesos de antes), y me seguían preguntando cosas claves según para determinar que verdaderamente yo era Yo. Me creyeron hasta que empecé a llorar, Sí, niña, te creemos, te vamos a mandar la mochila en el mismo camión que la perdiste, el número 13 de la ruta Zapata panteón, va a pasar a las 12.10 por allá. Y yo dije: Bueno. Me fui con tiempo a la parada del camión y esperé sentada en una boardilla que llegara el presunto camión. Llegó, hice la parada y le dije al chofer: Soy la niña de la mochila. Se quedó con cara de no entender nada y se fue porque iba Tronado. No había avanzado ni media cuadra cuando un Garbanzo pelón se baja corriendo y me entrega mi mochila negra. Me fui a casa con una sensación extraña, mi mamá estaba trabajando, y yo había recuperado mi mochila.

Me sorprendí tanto el otro día que recordé este suceso de mi vida que siento irrepetible en la actualidad de la ciudad donde las mochilas son hurtadas con la esperanza de encontrar una lap dentro y las cosas íntimas pueden perderse.

Bueno, hoy A mis cuarenta y diez fue la felicitación más original que recibí. Pero todas apreciadas de cualquier manera. Un año más, qué espero de ti, bendito. Qué esperas de mí.

Sí, como temperaturas extremas lo registraron los medios escritos a los que tengo acceso. Yo tenía frío la semana pasada y no cosas sosas como las que acostumbro siempre a tener: pies y manos helados, pero no sabía el extremo de la situación. El jueves decidí que debía cruzar el río Tamazula y por fin abordar a los pobladores del rancho: El ciruelar, en sus propias casas, pues a todos los conocía pero nunca había visitado sus casas, en tiempo de lluvias el agua hasta el cuello y en tiempo de frío el agua helada. Basta de Pretextos, me dije y agarré rumbo. No es una experiencia recomendable quitarse los zapatos y calcetas para cruzar un río a temperaturas extremas, ja! Traía puesto el abrigo que Azucena calificaría como: Ropa para otro país… y lo quise porque recordé que a cuadros era también el otro abrigo que había tenido en mi vida, a los cinco años de edad. La cosa es que crucé el río, la mochila al hombro, los zapatos en las manos, el frío anestesiando mis pies. Fue una decisión intempestiva salir ese día, pero está bien, mis ojos tenían que ver algún día ese poblado de nueve casas, sin comisario, mucho menos agua, luz. Nada diferente a los otros pequeños, a excepción de un río que lo impide. Esa noche la pasé con ”Frío extremo” y por la mañana decidí que sería una locura bañarme a pesar del boiler, ja! Apenas eran las nueve de la mañana cuando llegaron del Noroeste a entrevistarme sobre el impacto de estas temperaturas bajo cero en el estado de salud de la gente de acá. Me enteré entonces de qué se trataba todo esto. Lo único que me ha quedado de esos días es una tos que he sobrellevado de buena manera. El frío ya volvió a ser ordinario.

Hace casi dos sábados volví al San remo, con la sorpresa de que tocan ya: Peces de ciudad. Vi el sitio oscuro, con ese olor a alfombra húmeda, el banquito de Juanito, las cejas alzadas de Anabel y mi paranoia del Furosemide en la cerveza, ja! (No más) Creo que es irrepetible por más sencillo que parezca. Cuando en noviembre estuve en el DF quise encontrar un barecito Sabinesco y ante los contactos más underground no se localizó un copy san remo sino lo que hay en Coyoacán, no voy a decir que quizá no haya mejores bares pero creo que esas sensaciones estarán irreproducibles en otro bar. Y sentada esa noche ahí pensé que es una de las banderas más grandes que para mí tiene la ciudad y que siempre extrañaré cuando no esté allá el sitio. Es más en esta temporada lo extraño pero lo controlo, en seis meses fui tres veces nadamás.

“En Comala comprendí que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”… Es mi frase favorita de la canción, primero Rulfo, luego Sabina expurgando todo.

Tengo que continuar con los finos detalles de: Plan preventivo de muerte materna y recolectando el suive de la semana cuatro. Como sé que leerás esto, Manuel, cuando decidas volver a tu guachochiana civilización, debo decirte que escucho tu canción de: And so it is (The blowers daugther), ja! y me da risa en lugar de la depre profunda por la que pasa el personaje. A tu nombre y a tu muy probable congelación: Que la luz se haya hecho en Huichaboachi, si es que así se escribe.  

Estoy segura que el sonido de la Modernidad muchos quizá lo perciban como un sonido electrónico o música de un rave, un bullicio con claxons y motores; sonidos de ipods, celulares. El día de la virgen tuve una revelación con el concepto de sonido de la modernidad y se los comparto a continuación.   

Escrito el 12 de diciembre: Y sigo con los pies fríos en esta clínica rural, la cual está en el “Centro” de este rancho de cuarenta casas de sembradores… La semana pasada procesiones para la Virgencita, con canción y todo mientras la movían de una casa a otra para continuar con sus rosarios que premian con una comida al final. Velitas en la oscuridad de las callejuelas de este sitio.
El día de ayer por la noche culminaban esas procesiones. En esta iglesia que parece abandonada todo el año, en esta iglesia que veo cuando salgo del consultorio al cuarto… vino gente de otros ranchos, de la ciudad; tirando cuetes desde temprano, balazos. Tuve una paciente previamente desconocida que se estuvo más de una hora aquí en la clínica y recibió más visitas que si la hubiera operado de algo. Todos me invitaban al festejo. Y yo con la duda de ir al folclor sinaloense ranchero, además. Que no es el mismo folclor citadino (malecón en domingo, forum, nuevo altata, etc). Pero este folclor me parecía demasiado peligroso. Después vinieron dos adolescentes a invitarme al rezo. Salí de la clínica aproximadamente a las once y media de la noche, la banda ya estaba tocando en una de las casas de alrededor y los cuetes eran cada vez más intensos y yo que previamente intentaba estudiar y me acostumbraba y luego me sobresaltaba y Puta madre, puta madreeeee!!! cada vez que me asustaba con el sonido fuerte. Me dijeron que moviera el carro de afuera de la clínica porque se iba a poner feo a las doce y lo llevé a la casa de la enfermera, cuando quise volver al supuesto rezo empezaron unas ráfagas intensas, me sentía en Iraq, jaja, de verdad. Desde que quise mover el carro sentí que tenía que caminar a prisa y con presión interna… pues decidí quedarme en el porche de la casa de la enfermera porque aunque la gente alegue que los tiros son al cielo yo les tengo un chingo de miedo. Empezaban las mañanitas, dije: Son las doce. Hace más de un año que ya no uso reloj pero hay cosas con las que mido el tiempo. En ese momento fueron las mañanitas, volví a meditar y pensé que debía ir al festejo y dí dos pasos fuera del porche y unos tiros pero de rifle del tipo más moderno; no era pistola, ya no sé ni como distingo esas cosas que no sabía antes. Pero sentí un eco dentro de mi caja torácica que casi hacía brotar vibraciones por mi boca, así que decidí volver a meterme al porche.
Se me hace tan raro describir esos tiros como algo “Moderno” pero es que sentí algo de modernidad en ese sonido que no puedo explicar porqué ese adjetivo le he puesto. Mientras veía como mi cliniquita parecía ser bombardeada por los fuegos artificiales, me sentía más en Iraq y me sentía satisfecha de haber decidido salir en un momento, poner a salvo el carro y ahorrarme ese momento de intensa violencia-algarabía. “Me gusta tener de a dos” una canción de las tocadas afuera de la iglesia en dos ocasiones (Festejo a la virgen?). Antes de las dos de la madrugada decidí volverme a la clínica, la banda se había ido a una casa específica y los tiradores se habían reunido alrededor de aquel sitio, ya no en la iglesia. Me ofrecían dormir en aquella casa, pero yo le soy muy fiel a mis cobijas, a mi pijama que entona: I’m so happy, porque no sé… Son mis rituales. Tengo un pinito natural navideño, en maceta y todo de aproximadamente 20 cm, ja! decorado, es mi ambiente navideño además del frio en los pies que me recuerdan la temporada.
Hoy sin desgano de contar el fragmento de mi episodio referente a la Guadalupana. 

**Así fue la semana. Me podría haber extendido más pero el tiempo no vale lo mismo que siempre. El tiempo es como el euro en esta etapa.

Eso leía al mediodía en mis dos horas de descanso en La muerte de Carlos Gardel. Está hablando de la sobriedad y serenidad que necesita uno en ciertos momentos de la vida. Se va describiendo un camino al llegar a una estación de tren donde se reporta con nariz seca y ningún pesar, ningún motivo para estornudar y pues me sentí on line.

Además pidió a dios librarse de querer a la gente. Qué personaje. No sé si encomendarme a la misma oración y pedir un perro y una bajara en una mesita para que la sobriedad no se me escape de las manos.

El calor no se va y yo con ganas de sacar mis blusas manga larga. Hoy lavando el baño de mi habitación intensamente porque vendrían a supervisarme el día de mañana y siempre se ofrece: doctora, me presta SU baño y: Adelante. Me la han cambiado para el viernes. La vacunación adelantada tendrá que seguir.

Y yo a preparar a mis adolescentes sobre cómo entablar relaciones sanas con los demás, ja! (noviazgo). Es irónico. Es divertido.  

Después de tanto abandono al diario, la insistencia de mi ventiúnico lector me ha hecho retornar al sitio, además de mi necesidad después de un lunes como hoy. No es que tenga mucho de especial, sino quizá todo lo contrario.

Ayer presentamos los de mi generación escolar más otros reprobados el examen “profesional” el cual dicta a final: Siga adelante con su titulación o: Vuelva a presentarlo, pendejito. Apenas salía de cada sección pensaba que contestaba lo suficientemente bien para pasar por lo menos. Al terminar todas las secciones fuimos a la burger, comí por segunda vez en la semana una whoper y me empezó un sentimiento de pensantez que no me había detenido a analizarlo en el transcurso del domingo. Cuando empezamos a leer el USMLE, te dan instrucciones sobre qué hacer un año antes de presentar el examen para la residencia, qué hacer meses antes, una semana antes, un día antes y hasta después de haberlo presentado. En el apartado de posterior al examen te ponen varios títulos y uno de ellos es: “Si usted cree que reprobó”, ja! no sé qué creer pero me sentí identificada y me entró una risa nerviosa cuando Elías me llevaba a mi casa. Bajé las pancartas que me entregaron en la reunión de fin de mes del imss-oportunidades y entré a mi casa. ¿Cómo te fue, hija?, Regular. Y eso que llevaba mi piedra de la suerte. Me tiré a dormir y dormí. Dormí toda la tarde, desperté aproximadamente quince minutos por la noche, me apliqué fluticasona nasal, puse el despertador y volví a caer dormida. Hoy desperté haciendo la maleta. La maleta que hago cada domingo antes de venirme a esta vida que tengo en esta hermosa montaña.

A veces no sé qué pensar de la vida. Si es campana de gauss lo que calificará estoy en buenas posibilidades de salir librada. Si es de otra manera, quien sabe. Es de todos sabido la leyenda que cuenta que la manera de calificar es tomar un puño de exámenes diciendo: Estos pasan. Tomando otro puño de exámenes: Estos no, ja! suena ridículo pero tratándose de la universidad, todo puede suceder. No es imposible.

Además de mis presagios ocultos, es cierto que la carga septembrina se iba… pero es que septiembre es mi peor mes, además que el domingo es el peor día, también, ja! Será mejor que todo salga bien para considerar a septiembre como una cosa neutra de mi vida. Allá tú Septiembre si quieres que te acoja en las preferencias de mi vida o quieres seguir enesmitándote.  

Mi radio no sirve y mi única forma de comunicación es esta. 

Llenaré mi intermedio y escucharé algo neutralizante. 

  

Es la canción que he decidido escuchar para empezar a escribir. La de pink floyd, me eleva a un sentimiento puro, no sé de qué pero sentido de cualquier manera.
Victorio, así se llama mi paciente de ocheta años que al llenar la hoja intermedia y recordarlo me hizo lagrimear. Simplemente es la soledad, la vejez, la desesperanza y a la vez la fuerte encomienda de que hay que seguir viviendo aunque nada parezca tener sentido, aunque en cualquier momento todo haya de terminar. ‘Hace seis años machucaron a mi esposa, quedó toda aplastada en la carretera’ sic Victorio. Él mismo se prepara los alimentos cuando tiene ánimos de comer, por lo general, dos veces al día; sus hijos en estados unidos, dos años con hipertensión.
Este fin de semana, después de pasar las doce horas diarias que exige el fin de semana de estudio, cayó mi ánimo pensando si todos los esfuerzos valdrán la pena algún día. Y no me he de referir sólo a frutos de pasar un examen, si no a la vida misma. Si al llegar a cierta edad podré detenerme y mirar todo con satisfacción y decir: Esta es la vida que siempre soñé. Aunque es relativo y muy difícil. Porque ya no sé si tengo un sueño magnificado o acepto un gozo repetido en la felicidad mínima del compartir juicio con alguien inteligente y que sepa de expresión. Ja! Qué estoy queriendo decir? Que sepa expresar su ánimo, su verborrea producto de qué, o como sea.
*Interesados, comunicarse en tres a cuatro años.
Es a eso y a otras cosas relacionadas a las que me refiero. El hecho de ir al San remo, de hablar a diario con mamá, de ir a cenar con una amiga, de escribir así como en este momento y reconocerme en algún camino. Esta soledad de la clínica me agrada mucho, me agrada tener todo el tiempo para mi trabajo y para mí pero esto no podría ser vida; puede ser vida un año, el año que tiene que ser.
Bueno, me duele la espalda, 18 consultas y apenas alcanzaba. Vitaminas para los sentidos. Taketomo para los niños.
Seguiré con mi rutina. Viva, los tiroteos no se han repetido.

De la montaña rocallosa-peligrosa debería contar. Hoy ya no tengo miedo, pero debo decir que el día de ayer que aparecí en ese sitio y empecé a bajar las cosas del carro de mamá hicieron una balacera. Bang, bang es un sonido que dista mucho del sonido real. Sentí una opresión muy grande pero seguí con mi labor de bajar las cosas. Eran unos vecinos que estaban al lado de mi centro rural en unas lobo, ebrios a más no poder y con la música que se oía hasta Tamazula. Más tarde cuando ya estábamos cenando se repitió un tiroteo de menor intensidad. Me explicó Maria, la enfermera de fin de semana que esas cosas no ocurren siempre, que es raro, que no le tiran a nadie, sólo por gusto. Como si yo no supiera que las balas perdidas también matan. Hoy de un sitio más lejano pero en este mismo pueblo se escuhó tiroteo. Parece que no es tan raro.
Mi primer día: cuatro consultas. No me estresó tanto el cambio. Sólo los balazos. Mañana tengo junta en este y otro rancho más. Me llegó hace rato una embarazada con piquete de alacrán, fue la quinta pero en mi productividad la meto al día de mañana. Ah, tengo que estudiar y ya no tengo miedo. Total, si he de ser lesionada o de morir, pues ya estará de dios, Me lo merecía, ja!
Sobreviviendo al primer día. Cambio y fuera.

Voltear a mi alrededor es vislumbrar lo que será mi nueva labor. O bueno, con eso está relacionado en el extraño campo semántico de abanico-pasante, champú-rancho. Ja! Y es que apenas puedo caminar por mi habitación, claro que está pequeñísimo aquí, pero de todas maneras; tengo alteritos de cosas que considero esenciales de llevar y que aún no guardo dentro de una bolsa o caja, pero que tengo listas desde hace días. El día cumbre se acerca, podría decir que estoy a horas pero sería darle demasiada importancia a mi vida en una noche como hoy en la que me siento cansada, irreflexiva. Cuando no escribo me siento irreflexiva, los pensamientos son volátiles y no puedo repasarlos porque quizá ya cambié de opinión y ni cuenta me di. Me siento descriptiva, a mi lado esta la lista más reciente de mis necesidades, hecha con un lápiz: Lámpara para estudio, un mantel, la mesa, perforadora, loza que robarle a mamá, parrilla. Son pendientes que no he tenido que comprar sino que están aquí en mi casa y debo reunir y no olvidar que los llevaré. Debajo de la lista de lo que llevaré, está el temario para el examen profesional que será en un par de meses, (un suspiro). Un H24 para casa y jardín está en el closet junto a unas galletas de avena para los momentos difíciles de hambre (relacionarlo en caso de una intoxicación o algo peligroso). Dudo que estas letras pudieran parecer de reflexión en algún momento, pero para mi significa un año después lo que estaba pensando de estupideces un año antes, ja! Es vergonzoso y divertido, porque hasta morbo siento por mi pasado como si ya lo ignorara y lo hubiera olvidado. No fui a la despedida en Los mayos, bienvenida que intentaba colar, y es que no recibí confirmación del hecho y además decidí que haría mi aparición público el mismo primero de agosto. Ya tres visitas al rancho fueron suficientes para conocer el rumbo. Ayer fui al San Remo creo que por última vez en mucho tiempo, estaba muy solo, Juanito tocó unas que no le había escuchado de Sabina, que me gustan mucho: Que se llama soledad y A la orilla de la chimenea, a parte de las clásicas favoritas, fue grato e ingrato a la vez, porque sé que no estaré próximamente para pedirle que las repita. Inicio una etapa de tensión y emoción significativa en la que definitivamente he decidido abandonar mis actividades comunes de fin de semana y de ir al café a hablar de nada. Espero que todo resulte un poco semejante a lo que estoy planeando y si no es así, tener la entereza para asimilarlo. Es decir, a fuerza que lo asimilo, pero diría, con decoro, sin tanto drama mental. Pero no quiero ni invertir más que las líneas esas en meditar esas posibilidades así que difícil el camino siguiente.Como sea, ya aparecí, después de un viaje exprés a Mazatlán el día de hoy en mi preludio de nuevo job, manejar esas horas en un mismo día me agotó y me reforzó. Me da alegría a pesar de todo lo demás que implica mi trabajo en la comunidad, de todo lo que viene después y en lo que no puedo dejar de pensar. Ni debo.          

Finalmente hoy terminó el dichoso curso. Agobiante, lento, con lágrimas de aburrimiento de la mayor parte de los compañeros. Para cuando todos hacían cara de sorpresa entre un documento, otro, Otro. Sentía que les llevaba una ventaja, ya me había empezado a deprimir hacía una semana cuando fui a ver a la doctora del pueblo. Y hoy lo tenía regularmente superado. No fue una sorpresa descubrir que un sólo documento constaba de dieciocho páginas y cosas así. Tuve una motivación.

El día que visité el lugar tuve invitación de la doctora para el día de mañana a su despedida. Ella me propuso que el convivio tuviera la función de despedida (original) y bienvenida mía (colada). No tengo el entusiasmo así de ir, además que tendría que quedarme a dormir porque será tarde-noche y no podría devolverme por carretera. Mi papá me acaba de decir que es un Evento Clave que marcará mi futuro este año y que por supuesto no debo faltar. No sé qué hacer, en realidad, no me he vuelto a comunicar con la doctora y pues como bien se dijo, no hay señal de celular, sólo me quedará esperar un mail. De todas maneras me conozco y sé que si decido estar allá, o las palabras de mi papá hacen demasiado eco y crean zozobra, pues ya estaré mañana buscando de cualquier manera encontrarme en el lugar.

Me estresan los cambios. Fue mi frase del internado, ja! Y es que cada dos meses, cada quince días, cada nuevo padecimiento eres nuevo en el asunto. Eres nuevo en llenar solicitudes, nuevo en hacer paracentesis, nuevo en calzarte el quirófano, nuevo en incapacidades, nuevo en ordenar el expediente. Era un cambio constante y me enamoraba de casi todos los servicios pero el primer día, ah, cómo hablar siempre del primer día. Antes de vivirlo sabía ya el sentimiento que tendría al final. Así siento ahora. No sé cuánto tiempo tarde en no sentirme nueva en el asunto, en caminar resuelta por los metros del consultorio; en no mirar con pánico el recetario. En saber quienes son familiares, amigos, líderes. No es fácil llegar a un sitio que también está acostumbrado a algo y quizá sea yo su “Nos estresan los cambios”…

Me han salido dos espinillas gigantes en la barbilla. No frecuento esos padecimientos y ahora parece que todo se ensaña en el cambio. Elías dedica a observar la dimensión durante un minuto y puntualiza: Pues sí, si está grande. ¿Solución? Me duele una de ellas. Si alguien me dijera en este momento, ponte caca de vaca, yo creo que confiaría. Vaya principios con los que voy a salvar a la comunidad!

Si me voy mañana a pasar el día por allá, contaré después de mi experiencia anticorrosiva (eso espero según las enseñanzas de mi padre) de haber compartido un día con la comunidad. Hoy, de citadina, aún.

Martes en la ciudad. Apenas ayer empezó el curso de inducción al servicio social y he de reconocer que es bastante tedioso. Sentados durante cinco horas con derecho a un receso de diez minutos y continuamos con la diferencia entre asistente y promotora rural que en este momento no identifico, alguien dijo por ahí: “La asistente es la comadre” y cada vez que han de hacer una diferencia se vuelve a hacer referencia a ese concepto: Es la comadre. Apenas puedo creerlo.

He superado en grado muy significativo la hoja de Patio limpio. No era más que uno porciento de toda la papelería mensual y yo quería renunciar a IMSS-oportunidades, ja! porque me proponía contar las corcholatas, piletas, llantas y no sé qué otros artefactos del patio de cada casa de las comunidades que estarán bajo mi cuidado. Todo para sacar un índice de larvas. Como sea, ya lo estoy aceptando como parte de mi cotidianeidad que todavía no es.

En mi sentido del servicio social médico quiero en mi hoja de vida todo lo de una comunidad. Así pues, la elegí. Me llevó mamá a comprar cosas necesarias para mi futura sobrevivencia como una sábana, un sartén, una lámpara, entre otras cosas. Yo en mi estado de frialdad decidí gastar la última colilla de mis ganancias de MIP y me hice acreedora a un maquillaje clinique, fin. Terminó mi riqueza de pregrado.

El próximo martes ya estaré durmiendo en la comunidad y lo más probable es que mi madre esté conmigo, ja!! Apenas puedo creerlo. La alentadora a elegir un año de comunidad acepta a La madre en el acomodo del nuevo hogar. No pude rechazar esa autoinvitación de ella.     

Días de cotidianeidad extinguiéndose en esta ciudad. Yo sólo leo: Un mundo para Julius.

     

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