Voltear a mi alrededor es vislumbrar lo que será mi nueva labor. O bueno, con eso está relacionado en el extraño campo semántico de abanico-pasante, champú-rancho. Ja! Y es que apenas puedo caminar por mi habitación, claro que está pequeñísimo aquí, pero de todas maneras; tengo alteritos de cosas que considero esenciales de llevar y que aún no guardo dentro de una bolsa o caja, pero que tengo listas desde hace días. El día cumbre se acerca, podría decir que estoy a horas pero sería darle demasiada importancia a mi vida en una noche como hoy en la que me siento cansada, irreflexiva. Cuando no escribo me siento irreflexiva, los pensamientos son volátiles y no puedo repasarlos porque quizá ya cambié de opinión y ni cuenta me di. Me siento descriptiva, a mi lado esta la lista más reciente de mis necesidades, hecha con un lápiz: Lámpara para estudio, un mantel, la mesa, perforadora, loza que robarle a mamá, parrilla. Son pendientes que no he tenido que comprar sino que están aquí en mi casa y debo reunir y no olvidar que los llevaré. Debajo de la lista de lo que llevaré, está el temario para el examen profesional que será en un par de meses, (un suspiro). Un H24 para casa y jardín está en el closet junto a unas galletas de avena para los momentos difíciles de hambre (relacionarlo en caso de una intoxicación o algo peligroso). Dudo que estas letras pudieran parecer de reflexión en algún momento, pero para mi significa un año después lo que estaba pensando de estupideces un año antes, ja! Es vergonzoso y divertido, porque hasta morbo siento por mi pasado como si ya lo ignorara y lo hubiera olvidado. No fui a la despedida en Los mayos, bienvenida que intentaba colar, y es que no recibí confirmación del hecho y además decidí que haría mi aparición público el mismo primero de agosto. Ya tres visitas al rancho fueron suficientes para conocer el rumbo. Ayer fui al San Remo creo que por última vez en mucho tiempo, estaba muy solo, Juanito tocó unas que no le había escuchado de Sabina, que me gustan mucho: Que se llama soledad y A la orilla de la chimenea, a parte de las clásicas favoritas, fue grato e ingrato a la vez, porque sé que no estaré próximamente para pedirle que las repita. Inicio una etapa de tensión y emoción significativa en la que definitivamente he decidido abandonar mis actividades comunes de fin de semana y de ir al café a hablar de nada. Espero que todo resulte un poco semejante a lo que estoy planeando y si no es así, tener la entereza para asimilarlo. Es decir, a fuerza que lo asimilo, pero diría, con decoro, sin tanto drama mental. Pero no quiero ni invertir más que las líneas esas en meditar esas posibilidades así que difícil el camino siguiente.Como sea, ya aparecí, después de un viaje exprés a Mazatlán el día de hoy en mi preludio de nuevo job, manejar esas horas en un mismo día me agotó y me reforzó. Me da alegría a pesar de todo lo demás que implica mi trabajo en la comunidad, de todo lo que viene después y en lo que no puedo dejar de pensar. Ni debo.
Julio 2007
Julio 30, 2007
Julio 26, 2007
Finalmente hoy terminó el dichoso curso. Agobiante, lento, con lágrimas de aburrimiento de la mayor parte de los compañeros. Para cuando todos hacían cara de sorpresa entre un documento, otro, Otro. Sentía que les llevaba una ventaja, ya me había empezado a deprimir hacía una semana cuando fui a ver a la doctora del pueblo. Y hoy lo tenía regularmente superado. No fue una sorpresa descubrir que un sólo documento constaba de dieciocho páginas y cosas así. Tuve una motivación.
El día que visité el lugar tuve invitación de la doctora para el día de mañana a su despedida. Ella me propuso que el convivio tuviera la función de despedida (original) y bienvenida mía (colada). No tengo el entusiasmo así de ir, además que tendría que quedarme a dormir porque será tarde-noche y no podría devolverme por carretera. Mi papá me acaba de decir que es un Evento Clave que marcará mi futuro este año y que por supuesto no debo faltar. No sé qué hacer, en realidad, no me he vuelto a comunicar con la doctora y pues como bien se dijo, no hay señal de celular, sólo me quedará esperar un mail. De todas maneras me conozco y sé que si decido estar allá, o las palabras de mi papá hacen demasiado eco y crean zozobra, pues ya estaré mañana buscando de cualquier manera encontrarme en el lugar.
Me estresan los cambios. Fue mi frase del internado, ja! Y es que cada dos meses, cada quince días, cada nuevo padecimiento eres nuevo en el asunto. Eres nuevo en llenar solicitudes, nuevo en hacer paracentesis, nuevo en calzarte el quirófano, nuevo en incapacidades, nuevo en ordenar el expediente. Era un cambio constante y me enamoraba de casi todos los servicios pero el primer día, ah, cómo hablar siempre del primer día. Antes de vivirlo sabía ya el sentimiento que tendría al final. Así siento ahora. No sé cuánto tiempo tarde en no sentirme nueva en el asunto, en caminar resuelta por los metros del consultorio; en no mirar con pánico el recetario. En saber quienes son familiares, amigos, líderes. No es fácil llegar a un sitio que también está acostumbrado a algo y quizá sea yo su “Nos estresan los cambios”…
Me han salido dos espinillas gigantes en la barbilla. No frecuento esos padecimientos y ahora parece que todo se ensaña en el cambio. Elías dedica a observar la dimensión durante un minuto y puntualiza: Pues sí, si está grande. ¿Solución? Me duele una de ellas. Si alguien me dijera en este momento, ponte caca de vaca, yo creo que confiaría. Vaya principios con los que voy a salvar a la comunidad!
Si me voy mañana a pasar el día por allá, contaré después de mi experiencia anticorrosiva (eso espero según las enseñanzas de mi padre) de haber compartido un día con la comunidad. Hoy, de citadina, aún.
Julio 25, 2007
Martes en la ciudad. Apenas ayer empezó el curso de inducción al servicio social y he de reconocer que es bastante tedioso. Sentados durante cinco horas con derecho a un receso de diez minutos y continuamos con la diferencia entre asistente y promotora rural que en este momento no identifico, alguien dijo por ahí: “La asistente es la comadre” y cada vez que han de hacer una diferencia se vuelve a hacer referencia a ese concepto: Es la comadre. Apenas puedo creerlo.
He superado en grado muy significativo la hoja de Patio limpio. No era más que uno porciento de toda la papelería mensual y yo quería renunciar a IMSS-oportunidades, ja! porque me proponía contar las corcholatas, piletas, llantas y no sé qué otros artefactos del patio de cada casa de las comunidades que estarán bajo mi cuidado. Todo para sacar un índice de larvas. Como sea, ya lo estoy aceptando como parte de mi cotidianeidad que todavía no es.
En mi sentido del servicio social médico quiero en mi hoja de vida todo lo de una comunidad. Así pues, la elegí. Me llevó mamá a comprar cosas necesarias para mi futura sobrevivencia como una sábana, un sartén, una lámpara, entre otras cosas. Yo en mi estado de frialdad decidí gastar la última colilla de mis ganancias de MIP y me hice acreedora a un maquillaje clinique, fin. Terminó mi riqueza de pregrado.
El próximo martes ya estaré durmiendo en la comunidad y lo más probable es que mi madre esté conmigo, ja!! Apenas puedo creerlo. La alentadora a elegir un año de comunidad acepta a La madre en el acomodo del nuevo hogar. No pude rechazar esa autoinvitación de ella.
Días de cotidianeidad extinguiéndose en esta ciudad. Yo sólo leo: Un mundo para Julius.
Julio 24, 2007
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