Martes en la ciudad. Apenas ayer empezó el curso de inducción al servicio social y he de reconocer que es bastante tedioso. Sentados durante cinco horas con derecho a un receso de diez minutos y continuamos con la diferencia entre asistente y promotora rural que en este momento no identifico, alguien dijo por ahí: “La asistente es la comadre” y cada vez que han de hacer una diferencia se vuelve a hacer referencia a ese concepto: Es la comadre. Apenas puedo creerlo.
He superado en grado muy significativo la hoja de Patio limpio. No era más que uno porciento de toda la papelería mensual y yo quería renunciar a IMSS-oportunidades, ja! porque me proponía contar las corcholatas, piletas, llantas y no sé qué otros artefactos del patio de cada casa de las comunidades que estarán bajo mi cuidado. Todo para sacar un índice de larvas. Como sea, ya lo estoy aceptando como parte de mi cotidianeidad que todavía no es.
En mi sentido del servicio social médico quiero en mi hoja de vida todo lo de una comunidad. Así pues, la elegí. Me llevó mamá a comprar cosas necesarias para mi futura sobrevivencia como una sábana, un sartén, una lámpara, entre otras cosas. Yo en mi estado de frialdad decidí gastar la última colilla de mis ganancias de MIP y me hice acreedora a un maquillaje clinique, fin. Terminó mi riqueza de pregrado.
El próximo martes ya estaré durmiendo en la comunidad y lo más probable es que mi madre esté conmigo, ja!! Apenas puedo creerlo. La alentadora a elegir un año de comunidad acepta a La madre en el acomodo del nuevo hogar. No pude rechazar esa autoinvitación de ella.
Días de cotidianeidad extinguiéndose en esta ciudad. Yo sólo leo: Un mundo para Julius.
Julio 25, 2007 at 3:40 am
Heh, apenas estaba hoy recostado leyendo un libro cuando al mirar el techo me imaginé sólo encerrado entre montañas, incomunicado por una estúpida onda radial que no llega a mi celular barato, y sentí un terror profundo. Creo que la fachada de chicos duros nos dura hasta que nos damos cuenta que fragiles e infantiles seguimos siendo. Hola Sus.
Julio 26, 2007 at 1:39 am
si sobrevivi varios años en un lugar donde el celular era conocido solo en komerciales y eL internet era visto komo algo futuristiko… kreo k tu tambien lo aras,,, talvez no es tan malo komo parece,, tu creatividad aumenta buskando formas de komunikarte… ademas tu vokabulario aumenta, aunke palabras komo taranta y vasca no las acepte la real akademia española… tambien el paisaje es bonito en esta epoka del año… bueno ya c me agoto el positivismo en fin,,, solo permaneceras ahi 365 dias no sera tiempo suficiente para k tu desesperacion o aburriemiento hagan k bautizes kn nombres propios los cerros de los alrededores…creeme… y aunke trato deesperadamente por no regresar, si algun dia vuelvo por aya puedes estar segura de mi visita
… tc y suerte!
Julio 26, 2007 at 5:06 am
Gracias por conmoverse, ja! Son cosas en común, ya veo. Total, son etapas de la vida y lo único que me queda es tratar de compartirlas para no hacerme loca en la soledad y el silencio de la meditación a la que obligatoriamente seré sometida. Que venga el año a aprovecharse de mi!!