De la montaña rocallosa-peligrosa debería contar. Hoy ya no tengo miedo, pero debo decir que el día de ayer que aparecí en ese sitio y empecé a bajar las cosas del carro de mamá hicieron una balacera. Bang, bang es un sonido que dista mucho del sonido real. Sentí una opresión muy grande pero seguí con mi labor de bajar las cosas. Eran unos vecinos que estaban al lado de mi centro rural en unas lobo, ebrios a más no poder y con la música que se oía hasta Tamazula. Más tarde cuando ya estábamos cenando se repitió un tiroteo de menor intensidad. Me explicó Maria, la enfermera de fin de semana que esas cosas no ocurren siempre, que es raro, que no le tiran a nadie, sólo por gusto. Como si yo no supiera que las balas perdidas también matan. Hoy de un sitio más lejano pero en este mismo pueblo se escuhó tiroteo. Parece que no es tan raro.
Mi primer día: cuatro consultas. No me estresó tanto el cambio. Sólo los balazos. Mañana tengo junta en este y otro rancho más. Me llegó hace rato una embarazada con piquete de alacrán, fue la quinta pero en mi productividad la meto al día de mañana. Ah, tengo que estudiar y ya no tengo miedo. Total, si he de ser lesionada o de morir, pues ya estará de dios, Me lo merecía, ja!
Sobreviviendo al primer día. Cambio y fuera.
Agosto 1, 2007
Agosto 3, 2007 at 1:34 am
Claro que sobreviviràs. Esto es parte de la emociòn, de tu nuevo trabajo. Disfrutalo y no se te olvide contar bien las fichitas de refrescos de los patios. Ja.
Diciembre 18, 2007 at 12:41 pm
Por lo visto eso de los balazos se ta ha grabado con cuña en las emociones. Quizás le encuentres sentido, y no me preguntes por què… un poco de proyecciòn para tu ànimo esperpèntico, prima.