Eso leía al mediodía en mis dos horas de descanso en La muerte de Carlos Gardel. Está hablando de la sobriedad y serenidad que necesita uno en ciertos momentos de la vida. Se va describiendo un camino al llegar a una estación de tren donde se reporta con nariz seca y ningún pesar, ningún motivo para estornudar y pues me sentí on line.
Además pidió a dios librarse de querer a la gente. Qué personaje. No sé si encomendarme a la misma oración y pedir un perro y una bajara en una mesita para que la sobriedad no se me escape de las manos.
El calor no se va y yo con ganas de sacar mis blusas manga larga. Hoy lavando el baño de mi habitación intensamente porque vendrían a supervisarme el día de mañana y siempre se ofrece: doctora, me presta SU baño y: Adelante. Me la han cambiado para el viernes. La vacunación adelantada tendrá que seguir.
Y yo a preparar a mis adolescentes sobre cómo entablar relaciones sanas con los demás, ja! (noviazgo). Es irónico. Es divertido.