Estoy segura que el sonido de la Modernidad muchos quizá lo perciban como un sonido electrónico o música de un rave, un bullicio con claxons y motores; sonidos de ipods, celulares. El día de la virgen tuve una revelación con el concepto de sonido de la modernidad y se los comparto a continuación.
Escrito el 12 de diciembre: Y sigo con los pies fríos en esta clínica rural, la cual está en el “Centro” de este rancho de cuarenta casas de sembradores… La semana pasada procesiones para la Virgencita, con canción y todo mientras la movían de una casa a otra para continuar con sus rosarios que premian con una comida al final. Velitas en la oscuridad de las callejuelas de este sitio.
El día de ayer por la noche culminaban esas procesiones. En esta iglesia que parece abandonada todo el año, en esta iglesia que veo cuando salgo del consultorio al cuarto… vino gente de otros ranchos, de la ciudad; tirando cuetes desde temprano, balazos. Tuve una paciente previamente desconocida que se estuvo más de una hora aquí en la clínica y recibió más visitas que si la hubiera operado de algo. Todos me invitaban al festejo. Y yo con la duda de ir al folclor sinaloense ranchero, además. Que no es el mismo folclor citadino (malecón en domingo, forum, nuevo altata, etc). Pero este folclor me parecía demasiado peligroso. Después vinieron dos adolescentes a invitarme al rezo. Salí de la clínica aproximadamente a las once y media de la noche, la banda ya estaba tocando en una de las casas de alrededor y los cuetes eran cada vez más intensos y yo que previamente intentaba estudiar y me acostumbraba y luego me sobresaltaba y Puta madre, puta madreeeee!!! cada vez que me asustaba con el sonido fuerte. Me dijeron que moviera el carro de afuera de la clínica porque se iba a poner feo a las doce y lo llevé a la casa de la enfermera, cuando quise volver al supuesto rezo empezaron unas ráfagas intensas, me sentía en Iraq, jaja, de verdad. Desde que quise mover el carro sentí que tenía que caminar a prisa y con presión interna… pues decidí quedarme en el porche de la casa de la enfermera porque aunque la gente alegue que los tiros son al cielo yo les tengo un chingo de miedo. Empezaban las mañanitas, dije: Son las doce. Hace más de un año que ya no uso reloj pero hay cosas con las que mido el tiempo. En ese momento fueron las mañanitas, volví a meditar y pensé que debía ir al festejo y dí dos pasos fuera del porche y unos tiros pero de rifle del tipo más moderno; no era pistola, ya no sé ni como distingo esas cosas que no sabía antes. Pero sentí un eco dentro de mi caja torácica que casi hacía brotar vibraciones por mi boca, así que decidí volver a meterme al porche.
Se me hace tan raro describir esos tiros como algo “Moderno” pero es que sentí algo de modernidad en ese sonido que no puedo explicar porqué ese adjetivo le he puesto. Mientras veía como mi cliniquita parecía ser bombardeada por los fuegos artificiales, me sentía más en Iraq y me sentía satisfecha de haber decidido salir en un momento, poner a salvo el carro y ahorrarme ese momento de intensa violencia-algarabía. “Me gusta tener de a dos” una canción de las tocadas afuera de la iglesia en dos ocasiones (Festejo a la virgen?). Antes de las dos de la madrugada decidí volverme a la clínica, la banda se había ido a una casa específica y los tiradores se habían reunido alrededor de aquel sitio, ya no en la iglesia. Me ofrecían dormir en aquella casa, pero yo le soy muy fiel a mis cobijas, a mi pijama que entona: I’m so happy, porque no sé… Son mis rituales. Tengo un pinito natural navideño, en maceta y todo de aproximadamente 20 cm, ja! decorado, es mi ambiente navideño además del frio en los pies que me recuerdan la temporada.
Hoy sin desgano de contar el fragmento de mi episodio referente a la Guadalupana.
**Así fue la semana. Me podría haber extendido más pero el tiempo no vale lo mismo que siempre. El tiempo es como el euro en esta etapa.